sábado, 27 de julio de 2013

EL AMOR ES UNA COSA SIMPLE.


Se suponía que tenía que salir aquí y decir todas las cosas bellas que espero de este día, y todo lo bueno que les deseo, que os deseo, a los dos. Pero mi folio seguía en blanco hasta esta tarde. Iban pasando las hojas en el calendario y según se acercaba este día, peor. Sentía más presión por escribir algo que fuera digno de una celebración así. Tanto agobio que ayer le escribí a la novia, a ella, a ti mi E, para decirte que me sentía fatal por no poder dedicarte las palabras que creo mereces. Toda la felicidad que me da saberte feliz. He estado apurando hasta el último momento a ver si la inspiración me visitaba, pero nada. Hace unas horas he decidido desistir en mi intento. Y entonces, con un nudo en la garganta y la emoción visible en los ojos, lo he entendido. He entendido que el amor no necesita nada de eso. El amor no es presuntuoso, ni barroco, ni siquiera es sobrecargado. Tampoco es perfecto ni calculador, ni está programado. El amor... El amor es una cosa simple, que a veces queremos complicar, nosotros los humanos. Pero es simple porque nos hace la vida mejor, y muchos de los aquí presentes lo sabemos bien porque hemos vivido rodeados de amor. Por eso hay que sentirse felices y afortunados.

Al igual que vosotros dos. Veréis a qué me refiero.

Llevamos meses preparándonos todos para el gran día, para pasar tan sólo unas cuantas horas juntos. Derroche de dinero que si en el banquete, que si en el traje, que si..., que si..., que si... A simple vista hay muchos que dicen que es estúpido e innecesario, que no vale la pena, y que todo eso se agrava mucho más en estos tiempos que corren. ¡Ay esta crisis que nos quiere nublar también el corazón...!. Nada más lejos de la realidad. Si dejamos de celebrar el amor, entonces... ¿qué nos queda?. Olvidemos por un rato todas las preocupaciones y los agobios, el dinero y la farsa, los dolores y el pasado, y disfrutemos de este maravilloso presente.

Gracias a los dos por parar por un instante nuestras vidas y juntarnos para recordarnos que siempre hay esperanza, que el amor siempre espera en la puerta, o si no en la ventana. Gracias por reunirnos para veros radiantes y vernos llenos de belleza, cantando y bailando, y bebiendo, vestidos de gala, de la rutina saliendo. Gracias por alegrarme la mirada al hacerme entender con vuestra unión que el amor nunca se destruye, se transforma, en otras miradas, de otras personas, buscando su sitio, dando sentido y siendo respuesta. Gracias por que gracias a vosotros hoy miro alrededor y sólo veo un Arce lleno de vida creciendo en mí, feliz y pleno, recordando a los que hoy no están y sonriendo por todos ellos, y por todo lo que queda por venir.

Yo no quiero desearos lo típico: eso de que os queráis para siempre. Yo os deseo que os queráis sana y locamente siempre. Que no os queráis mucho, pero sí que os queráis mejor. Y que hagáis el amor y que el amor os haga la vida más simple, que agrande vuestra alma, que le dé más vida a vuestras vidas, que venga cargado de futuro incierto, pero expectante y bello.


¡Viva los novios!


Fotografías tomadas el día 26 de Julio de 2013 en la boda de Lydia y Rober.